sábado, 3 de diciembre de 2016

El Celler de Can Roca

Hace unos días probamos El Celler de Can Roca (en Girona), con tres estrellas Michelín y mejor restaurante del mundo en 2013 y 2015. Es realmente toda una experiencia que recomendamos a todo el mundo, aunque evidentemente no es un capricho barato. Además de lo bien que se come, parte de la gracia es ser sorprendido (y creeedme que os van a sorprender, son todo unos innovadores). Para no desvelar demasiado a quien no lo desee, os contamos algunas generalidades antes de pasar a desgranar en detalle todo lo que comimos, de modo que quienes piensen ir pueden obviar esa parte si lo desean (aunque de todos modos el menú no siempre es completamente igual). Leed tranquilos, que os avisaremos antes de llegar a esa parte.


Como hay muy pocas mesas, mucha gente queriendo ir y últimamente cierran el restaurante varias semanas para irse de gira por el mundo, es muy difícil conseguir una reserva. Las reservas se abren a las 12 de la noche del día 1 de cada mes para 11 meses después y se agotan en segundos. Después de varios meses intentándolo, por fin lo conseguí. Como curiosidad cuando hicimos la reserva era el mejor del mundo, pero en 2016 ha quedado oficialmente en segundo lugar.

El restaurante lo llevan los hemanos Roca: Joan (chef), Jordi (repostero) y Josep (sumiller y jefe de sala). Joan y Jordi aparecen con frecuencia en televisión (Masterchef o programas similares); Josep es menos mediático pero gestiona una enorme cantidad de vinos (celler significa bodega). De hecho, no hay una carta de vinos, sino 3, y por su tamaño las sirven junto a un carrito con ruedas.


Con respecto a la comida, hay 2 menús a mesa completa:
  • Un menú "degustación de clásicos" del restaurante compuesto por 5 platos y 2 postres más  aperitivos: 180 euros más bebidas.
  • Un menú "festival" con 11 platos y 3 postres más aperitivos: 205 euros más bebidas. 

En total, 39 cosas diferentes si no me he equivocado al contar. Al final, te dan una minuta como recuerdo con todo lo comido y lo bebido. Nosotros nos decantamos por el menú festival ya que eran más cosas diferentes y más raras. En total, más de 3 horas y media de comida. Para los que coman poco, decir que es factible comer todo el menú festival (de lo único que dudo es del maridaje, no sé de cuántas copas de vino constará) y que los petit-fours los sirven para llevar si ya no te caben de ninguna manera. Para los que coman mucho, desmiento el mito de que tras salir de un restaurante caro hay que irse a por un kebab: yo ese día no cené, y eso que tenía muchas ganas de tomarme algo en Rocambolesc, la heladería de Jordi Roca en el centro de Girona (con sucursales en otros lugares como Madrid). No puedo confirmarlo, pero creo que el otro menú aunque tiene menos platos incluye la misma cantidad total de comida.

El local también es de nivel, hay unas grandes cristaleras y árboles tras ellas, especialmente bonitos con las hojas caídas del otoño.


Y ahora ya, pasamos a detallar todo lo que comimos. Antes de comer, pasan una toallita para limpiar los dedos porque los aperitivos se van a comer con la mano y una cestita con pan de diferentes tipos, se puede repetir tantas veces como se quiera y no tiene coste alguno. A mí me gustó mucho un pan con vino tinto y pasas.

Con los aperitivos invitan a una copa de cava Albet i Noya Brut reserva (D. O. Penedès), especialmente embotellado para el restaurante. Buenísimo.

El primer aperitivo se llama Comerse el mundo. Sirven 5 pequeños aperitivos que recuerdan a diferentes países; en nuestro caso había una sobre-representación de Asia, pero por lo que he visto otros días hay aperitivos de otros países como Marruecos o Turquía. Vienen servidos dentro de un farolillo que el camarero descubre para nosotros. El concreto, los aperitivos son:
  • Tailandia: salsa thai, pollo, cilantro, coco, curry rojo y lima
  • Japón: crema de miso con nyinyonyaki
  • China: verduras encurtidas con crema de ciruelas
  • Perú: causa limeña
  • Corea: pan frito con panco y panceta con salsa de soja, kimchi y aceite de sésamo
Los aperitivos chino, japonés y coreano realmente me recordaron a la comida de allí, de los otros dos no puedo opinar. Con respecto al coreano, me sorprendió lo bueno que estaba a pesar de que a mí el kimchi no me gusta; éste estaba bastante suave.


Tras viajar por el mundo, vuelta a casa. Memoria de un bar en las afueras de Girona revisita algunas tapas clásicas de Can Roca, el restaurante de los padres de los hermanos Roca, que todavía sigue funcionando y que sirve platos de toda la vida. Lo sirven con un divertido decorado con fotos de los Roca en su niñez. Se comienza tomando un bombón de campari que explota en tu boca y después se continúa con la reinterpretación de:
  • Calamares a la romana
  • Bocadillo de riñones al Jerez
  • Bombón de pichón
  • Bacalao con espinacas y piñones

Todos muy buenos en lo gustativo y lo visual, sobre todo la barrita de riñones al Jerez, pero para buena presentación la próxima: un helado de oliva verde servido en un olivo bonsai del que había que recolectarlo. Y de sabor buenísimo, con regusto a anchoa.


La presentación todavía mejoró en mi opinión con el cuarto aperitivo: estrella de mar y coral. La preciosa estrella de mar en realidad era un cremoso de marisco con polvo de gamba.


La estrella estaba acompañada de un ceviche de dorada y de un delicioso mejillón con escabeche y aire de Albariño.


El quinto y último aperitivo constaba de un bombón de trufa y un brioche de boletus edulis. El nivel ya estaba alto, pero este último fue impresionante.


Yo ya podía haber pedido un postre y la cuenta, pero en ese momento empezaba el menú propiamente dicho. Para acompañarlo, yo tomé vino: quería una copa de tinto que acompañara bien a todos los platos del menú y el sumiller me recomendó 30 Copelos (D. O. Ribeiro). Los tintos gallegos son poco conocidos, pero estaba realmente bueno y por su carácter suave realmente combinó bien con el menú.

El primer plato en llegar fue un salmonete marinado con kombu, espuma de higo chumbo, anémona, salicornia, lima y vinagre de katsuoboshi. A estas alturas de la crónica ya hace tiempo que he agotado mi repertorio de adjetivos calificativos, estaba buenísimo y los colores eran bonitos que daba penar comérselo.


El siguiente fue uno de nuestros favoritos: flor de cebolla de Figueres con queso comté, nueces, pan de nueces y nueces caramelizadas al curry, el único plato sin carne ni pescado del menú combinando productos de la tierra con delicias del extranjero. La cebolla estaba realmente en su punto y combinaba de lujo con la salsa de queso (servida en mesa) y las distintas texturas de nueces.


También me gusto mucho la ostra con salsa de hinojo, ajo negro, manzana, algas, champiñón, destilado de tierra y anémonas. Soy muy fan del hinojo y creo que aporta bastante al sabor de la ostra.


Luego volvieron a sorprendernos al servirnos en un recipiente en forma de haba de cacao una cigala con salsa de haba de cacao, mole negro con chocolate y crema de galera con coco y ceps.

El próximo sería el que menos nos convenció: calamares con tempeh de judías del ganxet de una semana, dos semanas y cuatro semanas. Era la primera vez que probábamos el tempeh y no creo que repitamos con frecuencia, pero hay que probar casi de todo en la vida.


Sin embargo, volvieron a meternos de nuevo en el bolsillo muy pronto con la gamba (de Palamós) marinada en vinagre de arroz, jugo de la cabeza, patas crujientes, velouté de algas y pan de fitoplancton. El sabor de la enorme gamba se veía realzado por el vinagre de arroz, la salsa era deliciosa, había un enorme sabor a mar... tan delicioso que te comes hasta las patas.



A Azalea le encantó la raya roja con jugo de pimiento escalivado y ruibarbo y con razón, porque creo que era la primera vez que probaba este pescado y me gustó mucho su sabor.

El capítulo de los pescados terminaba con un besugo con samfaina, con el jugo de sus espinas. Sublime el jugo con sus espinas y monísima la presentación de la samfaina (que viene a ser una especie de pisto o ratatouille).


Tras varios platos de mar, pasamos a las carnes. El primer plato en esta categoría fue otro de nuestros favoritos: cochinillo ibérico con ensalada de papaya verde, pomelo thai, manzana, cilantro, chile, lima y anarcardo, puré de tamarindo y shisho. Impresionante el cochinillo, toda una delicia que la guarnición ácida complementó extraordinariamente.


El siguiente plato también fue estupendo: cordero con puré de berenjenas y garbanzos, pies de cordero y tomate especiado. Fuera del título, también había un poco de yogur. Verdaderamente magnífico, el único problema es que lo sirvieron detrás del cochinillo, que me gustó todavía más.


Para concluir las carnes, civet de pichón con su parfait. Grandiosa también la presentación con un primoroso dibujo sobre el plato.


En ese momento, Joan Roca cedía el testigo a su hermano Jordi y pasábamos a los postres. La primera sorpresa fue que antes del primer postre anunciado nos trajeron un prepostre sorpresa: la nariz de Jordi Roca, un helado de fresa y rosas de forma inspirada en el apéndice nasal de su creador. Muy bueno pero sin duda muy divertido.


A continuación nos sorprendieron con un bosque lluvioso: agua destilada de tierra, galleta de algarroba, polvo de abeto, helado de pimpinela, ajenjo, hinojo y abeto y granizado de abeto. Y era precisamente eso, agua con aroma a bosque, textura de tierra... No es el mejor postre de mi vida, pero era bastante sorprendente. Lo mejor es que al servirlo al camarero, un líquido se solidificaba formando una estalagmita (el granizado de abeto).


El siguiente fue nuestro postre favorito y uno de los mejores platos del día: cromatismo naranja. El postre se basa en una esfera de caramelo (hay varios vídeos en Internet donde Jordi explica la técnica) que se rellena de diferentes cosas, y el romper la bola aparece todo. El hilo conductor del plato son ingredientes que tienen en común su color amarillento-anaranjado: zanahoria rallada, yema de huevo, frutas como mango o maracuyá, flores... Y todo ello ensamblado mediante una crema. La presentación es extraordinaria, pero el sabor no desmerece.


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El tercer postre fue la caja de habanos: chocolate con leche, vainilla, ciruelas pasas, hoja de tabaco y cacao; también había un poco de cereza que no aparecía en el título. A partir del chocolate, trata de recrear los aromas que se pueden encontrar en los puros. El plato en el que lo presentaron con un desnivel fue bastante curioso. Estaba también muy bueno.


Para acompañar los cafés, el camarero trae el precioso carrito de los dulces y, como ya adelanté, nos trajeron 8 petit fours diferentes por persona, incluidos en el precio.


En total, los 2 menús, una botella de agua, una copa de vino y los cafés, 432 euros. Lo dicho, muy recomendable para una muy ocasión especial.


El Celler de Can Roca
C. Can Sunyer 48, Girona


Resumen

Menú festival:
  1. Aperitivo 1: comerse el mundo
  2. Aperitivo 2: memoria de un bar en las afueras de Girona
  3. Aperitivo 3: helado de oliva verde
  4. Aperitivo 4: estrella de mar y coral
  5. Aperitivo 5: trufa de temporada
  6. Salmonete marinado con kombu, espuma de higo chumbo, anémona, salicornia, lima y vinagre de katsuoboshi
  7. Flor de cebolla de Figueres con queso comté con nueces, pan de nueces y nueces caramelizadas al curry
  8. Ostra con salsa de hinojo, ajo negro, manzana, algas, champiñón, destilado de tierra y anémonas
  9. Cigala con salsa de haba de cacao, mole negro con chocolate y crema de galera con coco y ceps
  10. Calamares con tempeh de judías del ganxet de una semana, dos semanas y cuatro semanas
  11. Gamba de Palamós marinada en vinagre de arroz, jugo de la cabeza, patas crujientes, velouté de algas y pan de fitoplancton
  12. Raya roja con jugo de pimiento escalivado y ruibarbo
  13. Besugo con samfaina, con el jugo de sus espinas
  14. Cochinillo ibérico con ensalada de papaya verde, pomelo thai, manzana, cilantro, chile, lima y anarcardo, puré de tamarindo y shisho
  15. Cordero con puré de berenjenas y garbanzos, pies de cordero y tomate especiado
  16. Civet de pichón con su parfait
  17. Prepostre: la nariz de Jordi Roca
  18. Bosque lluvioso: agua destilada de tierra, galleta de algarroba, polvo de abeto, helado de pimpinela, ajenjo, hinojo y abeto y granizado de abeto
  19. Cromatismo naranja
  20. Caja de habanos: chocolate con leche, vainilla, ciruelas pasas, hoja de tabaco y cacao
  21. Petit fours (8 diferentes)
Bebidas:
  • Espumoso Albet i Noya Brut reserva (D. O. Penedès)
  • Tinto 30 Copelos 2012 (D. O. Ribeiro)
  • Agua
  • Café

sábado, 12 de noviembre de 2016

Samosas (India)

Volvemos a retomar la vuelta al mundo y estrenamos el continente que nos faltaba, Asia (ha tardado en llegar pero vamos a hacer bastantes recetas de allí). En concreto, nos vamos hasta la India.

Flag of India.svg

En el blog ya teníamos algunas recetas de la India pero ninguno de los grandes clásicos, así que nos hemos decantado por algo tan tradicional y conocido como las samosas. La masa puede prepararse casera, aunque para ahorrar tiempo hemos usado pasta brick. Además, entre las múltiples opciones de relleno existentes, nos hemos decantado por uno clásico vegetariano. El relleno está bueno, pero una vez dentro de la masa y frito, es ya impresionante.


Ingredientes (4 personas):
  • 2 paquetes de pasta brick
  • 1 patata
  • 1 zanahoria
  • 1 taza de guisantes
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 100-150 ml de caldo de verduras
  • 2 cucharaditas de curry en polvo
  • 1 cucharada de cilantro fresco picado
  • 1/2 cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma
  • 1/2 cucharadita de comino
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta
Preparación:
  • Pelar la zanahoria y la patata y trocearlas en trozos pequeños; nosotros usamos una mandolina  para que quedera muy fino. Reservar.
  • Picar finamente la cebolla y el ajo y pocharlos en una sartén con aceite caliente. Añadir las especias y remover bien.
  • Añadir la patata, la zanahoria y los guisantes, salpimentar al gusto y removerlo todo para mezclarlo bien.
  • Añadir el caldo, taparlo y cocinar a fuego lento hasta que la verdura esté cocida (nosotros lo tuvimos una media hora).
  • Si el caldo no se ha evaporado totalmente, escurrirlo porque es importante que la masa no contenga líquido. Ademas, para que no se nos rompa la masa podemos dejar enfriar el relleno durante 1 hora.
  • A continuación, cortamos la masa brick en rectangulos de aproximadamente 30 cm x 8 cm y los colocamos en vertical. Ponemos un poco de relleno en la parte de abajo y vamos cerrando para formar los triangulos. Es difícil explicar el proceso con palabras, así que os enlazamos un vídeo donde lo explican. Cuestión de práctica. 
  • Freir las samosas en abundante aceite de oliva y escurrirlas en papel absorbente para retirar el exceso.
Otros países con la I

En el blog también tenemos muchísimas recetas de Italia.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Galletas de Space Invaders

Otro año más colaboramos con Retromañía preparando galletas. Este año han estado dedicadas al videojuego Space Invaders; en el blog podéis ver las galletas de anteriores ediciones.


Hemos seguido la misma receta que para las galletas Tetris pero utilizando un molde específico. Entre los diferentes modelos disponibles en Internet, elegimos aquel donde las rodillas de los invasores (la unión de las piernas a los pies) tienen la mayor anchura posible para que sea más difícil que se rompan las galletas (aún así, alguno se nos quedó cojo).


El problema es que el modelo no permite hacer los agujeros para los ojos. Hay muchísimos moldes cilíndricos en el mercado, pero encontrarlos cuadrados es bastante complicado. Como no teníamos mucho tiempo disponible, después de visitar muchas tiendas de cocina en Zaragoza en busca de cortapastas tuvimos que buscarnos la vida y acabamos comprando en una tienda de bricolaje ¡el tirador de una puerta!


En total nos salieron 166 galletas: 112 verdes, 20 amarillas, 17 rojas y 17 azules. Aunque en la versión original los invasores eran blancos, la nave y las trincheras eran verdes y por eso hicimos mayoría de ese color.  Para obtener los colores usamos colorantes en pasta concentrada de la marca Sugarflair: "mint green", "egg yellow", "poppy red" y "baby blue".

viernes, 21 de octubre de 2016

Cubitos de mantequilla y salvia

Ya hemos mencionado en el blog varios platos con salvia, como por ejemplo pasta burro e salvia o saltimbocca alla romana, y siempre nos quejamos de lo difícil que es encontrar salvia fresca. A veces la encontramos en Hipercor, pero no siempre. Hasta ahora, cuando la encontrábamos aprovechábamos para hacer varios platos con salvia esa misma semana, antes de que se nos echara a perder. Para no tener que hacer esto, una buena idea es hacer cubitos de mantequilla y salvia y conservarlos en el congelador para tenerlos a mano cuando queramos hacer algún plato con mantequilla y salvia; al ser pequeños no se tarda en descongelarlos. En otros blogs lo hacen utilizando aceite de oliva, pero nosotros preferíamos mantequilla por ser lo que los italianos normalmente combinan con la salvia.

Ingredientes:
  • Mantequilla
  • Hojas de salvia fresca
Preparación:
  • Picar las hojas de salvia tan finas como podamos y repartirlas en los huecos de una cubitera para hielos.
  • En un bol calentar la mantequilla durante 10-15 segundos en el microondas para que se deshaga. Rellenar los huecos de la cubitera con la mantequilla.
  • Congelar.
  • Cuando queramos utilizarlos, simplemente descongelarlos en una sartén a fuego suave y después añadir los ingredientes de la receta en cuestión.

jueves, 13 de octubre de 2016

Poffertjes (Holanda)

Vamos a recuperar la vuelta al mundo gastronómica y, como siempre, alternaremos este tipo de entradas con otras convencionales. Después de un recorrido por América y una escapada a África, volvemos a Europa y pronto visitaremos Asia y Oceanía. Aunque en realidad el nombre correcto de la nación que nos ocupa es Países Bajos, nos hemos permitido utilizar el modo por el que se le conoce comúnmente en España.

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Los poffertjes son un dulce típico que probamos en Ámsterdam y nos encantó. Los descubrí gracias a un amigo que estuvo viviendo una temporada en esta ciudad, fui a visitarlo en 2006 y me llevó a probar esta pequeña delicia a una cafetería situada justo al lado de la casa de Ana Frank y frecuentada por la gente que espera su turno para entrar. Mis expectativas eran muy bajas porque estando en un sitio tan turístico no esperaba algo de mucha calidad, pero estaban muy buenos y a muy buen de precio. Además, el café estaba bastante bueno para lo que es el Norte de Europa y no solamente lo digo yo, se lo escuché decir al guía de un grupo de italianos, y eso ya es un nivel de exigencia bastante alto. El caso es que en 2011 volvimos a la capital holandesa, regresamos a la cafetería y mantuvo el nivel, así que os lo recomiendo el lugar si vais por allí; no recuerdo el nombre pero ya digo que esta justo al lado de la casa.

Los poffertjes son una especie de tortitas americanas pequeñas que se preparan con una sartén especial. Nosotros la compramos a través de Amazon después de mucho buscar; encontramos muchas páginas más (escritas integramente en neerlandés) pero muchas de ellas no hacían envíos a España. La sartén en cuestión tiene muchos huequecitos para preparar varios poffertjes simultáneamente.


Antes de pasar por fin a la receta, se suelen servir con azúcar glas y mantequilla. Nosotros los preferimos con chocolate fundido y frambuesas, pero nos centraremos en la receta tradicional. Por cierto, la receta original utiliza sirope dorado, pero no lo encontramos. Leímos que se puede sustituir por melaza normal, pero después de probarlo no nos convenció y preferimos hacerlo con miel.


Ingredientes (3-4 personas, unos 75 poffertjes):
  • 125 g de harina normal
  • 125 g de harina de trigo sarraceno
  • 300 ml de leche 
  • 1 huevo
  • 4 cucharadas de miel
  • 1 sobre de levadura química (o 10g de levadura de panadería)
  • 4 g de sal
  • Mantequilla para la sartén
Preparación:
  1. Lo primero que tenemos que hacer es tamizar las harinas y mezclarlas en un bol grande con la levadura química (nosotros hemos usado esta típica de Royal pero la receta original lleva levadura de panadería de la de cubitos; en ese caso, disolverla en la leche en lugar de echarla directamente sobre la harina). Remover. Agregar la sal.
  2. Mezclar por otro lado el huevo, la leche y la miel (y la levadura si es de panadero) y posteriormente agregar las harinas. 
  3. Remover bien hasta que quede una masa lisa y espesa.
  4. Si es con levadura de panadería, dejar reposar una hora. Si es con levadura Royal, directamente pasarlo a un biberón de cocina.
  5. Engrasar cada uno de los huecos de la sartén con mantequilla derretida, usando la ayuda de un pince.
  6. Poner la sartén al fuego y cuando esté caliente ir echando porciones de masa directamente desde el biberón en cada hueco. Esperar un par de minutos y dar la vuelta a los poffertjes con ayuda de un tenedor (si se puede, que sea de madera). Hacerlos otro dos minutos por ese lado y retirar.
  7. Espolvorear con azucar glaseado, decorar con un trozo de mantequilla por encima y comer calentitos acompañados de un café, un zumo... 
¡Buen provecho!

domingo, 2 de octubre de 2016

Cachopo

El cachopo es un plato típico asturiano que se ha puesto de moda en los últimos años, aunque parece ser que el origen es bastante más antiguo. Se trata de una variante de los San Jacobos pero usando filetes de ternera en vez de cerdo, siendo también importante que los filetes sean muy grandes. Esta comparación es un poco delicada porque hay quien considera que los San Jacobos deben llevar jamón York en lugar de jamón serrano y carne, y además hoy en día además se hacen cachopos de cualquier relleno, incluso con pescado y marisco en vez de carne. En cualquier caso teníamos ganas de prepararlos en casa desde nuestra visita a Asturias la pasada Semana Santa, por lo que hemos preparado este domingo un menú asturiano con arroz con leche de postre. Lástima que se nos olvidó la sidra...


Ingredientes (2 personas):
  • 4 filetes grandes de ternera
  • 4 lonchas de jamón serrano
  • 4 lonchas de queso semicurado
  • 1 huevo
  • Harina
  • Pan rallado
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite de oliva
Preparación:
  • Extender los filetes con ayuda de un rodillo para dejarlos más largos y más finitos.
  • Salpimentarlos al gusto por ambos lados (cuidado con la sal porque el jamón serrano ya dará un toque salado)
  • Llenar un plato llano grande o una fuente con harina, otro con huevo batido, y otro con pan rallado.
  • Colocar un par de lonchas de jamón y otro par de lonchas de queso sobre un filete y cubrir con otro filete. Repetir la operación con el segundo par de filetes.
  • Pasar los cachopos por harina, huevo y pan rallado, por este orden. En cada paso debemos asegurarnos de embadurnarlos bien.
  • Freír los cachopos en una sartén con abundante aceite de oliva, unos 5 minutos por cada lado dependiendo de la anchura de los filetes.
  • Una vez fritos, colocar en un plato de papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
  • Acompañar de patatas, pimientos o ensalada verde.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Espinacas con cacahuetes (Gambia)

Después de una pequeña pausa estival, retomamos nuestra particular vuelta al mundo gastronómica y, para hacerlo a lo grande, haremos nuestra primera incursión en el continente africano. En concreto, hasta uno de los países con una frontera más curiosa: Gambia.

Flag of The Gambia.svg

Me consta que uno de nuestros lectores tiene una jugosa anécdota sobre la gastronomía gambiana (¿o era la zambiana?) y le invito a que la comparta en los comentarios. Nosotros hemos preparado una receta de El libro de las cocinas del mundo que viene catalogada como una "salsa" y por tanto entendemos que como una guarnición, pero para nosotros con un buen trozo de pan puede ser una comida completa (plato único). Los ingredientes son fáciles de encontrar excepto quizá la mantequilla de cacahuete, que se puede encontrar en la sección de cremas para untar (nocillas, dulces de leche...) de Hipercor o Carrefour.


Ingredientes (2 personas):
  • 400 g de espinacas frescas o congeladas
  • 1.5 tomates
  • 1 cebolleta
  • 2 cucharadas de mantequilla de cacahuete crujiente (con trocitos de maní) 
  • Sal
  • Pimienta
  • Nuez moscada
  • Aceite de oliva virgen extra, palma o cacahuete
  • 1/2 l de agua + agua para cocer las espinacas frescas
Preparación:
  • Si las espinacas son frescas, las cocemos en agua durante unos 5 minutos.
  • Pelar la cebolla y lavar los tomates. Picarlos en trozos finitos.
  • Calentar aceite en una cazuela y pochar la cebolla, añadiendo un poco de sal. Evidentemente los gambianos no usan aceite de oliva, pero nos concedemos esa licencia.
  • Una vez pochada, añadimos el tomate, la mantequilla de cacahuete y 1/2 litro de agua. Añadimos pimienta y nuez moscada al gusto y dejamos cocer durante unos 5-10 minutos.
  • Añadir las espinacas (ya cocidas si son frescas, o directamente del congelador si son congeladas), salar, dejar cocer otros 10-15 minutos más y ya está lista para tomar. 
Otros países con la G

En el blog también tenemos recetas de Grecia (ensalada griega y mousakas).