miércoles, 25 de marzo de 2015

Tortilla de pan

Hoy me gustaría compartir con vosotros un pequeño truco gastronómico que, sorprendentemente, creo que no es demasiado conocido. Cuando empanamos algún alimento es habitual que nos terminen sobrando huevo batido y pan rallado que normalmente desechamos. Mi abuela me enseñó a hacer una tortillita de pan rallado, mezclándolos junto a una pizca de sal y pasándolos por la sartén en el mismo aceite donde hayamos frito el alimento empanado. La verdad es que está bastante buena teniendo en cuenta que son sobras; cuando comíamos croquetas en casa de la abuela siempre nos peleábamos por la tortilla de pan. Por cierto, según mi abuela, este aperitivo combina muy bien con un poquito de pan y se permite hacer una excepción a la conocida regla de "pan con pan, comida de tontos".


domingo, 22 de marzo de 2015

Minestrone

Como ya sabéis, Superfluo y yo pasamos una temporada en Italia, por lo que somos muy fans de su comida. Sin embargo, la minestrone, su sopa mas famosa, nunca la habíamos hecho y es una pena porque esta buenísima. La minestrone para quien no lo sepa es básicamente una sopa de verduras, que puede llevar también alubias blancas, como es nuestro caso. Es una receta fácil pero laboriosa, sobretodo porque hay que pelar y cortar todas las verduras que lleva y eso hace que se te vaya un rato grande. Por lo demás, no tiene ninguna dificultad. La receta que traemos la encontramos en la pagina de Youtube de GialloZafferano, una cocinera italiana que hace recetas riquísimas.


Ingredientes (6 personas):
  • 1 zanahoria
  • 1 trozo de apio
  • 1/2 puerro
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 calabacín
  • 1 trozo de calabaza
  • 2 puñados de guisantes
  • 3-4 ramilletes de coliflor
  • 1 tomate
  • 150 g de alubias blancas ya cocidas
  • Perejil
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta
  • Queso parmigiano
Preparación:
  1.  Lo primero que tenemos que hacer es pelar y trocear todas las verduras. Por una parte troceamos muy finamente la zanahoria, el apio, el puerro, la cebolla y el diente de ajo. Reservamos.
  2. Por otra parte pelamos y troceamos el calabacín, la calabaza y el tomate. Separamos las flores de la coliflor en trozos pequeños. Desgranamos los guisantes si no son congelados.
  3. En una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva añadimos la primera tanda de verduras (zanahoria, apio, puerro, cebolla y ajo) y sofreímos bien. Cuando ya este doradito añadimos el resto de verduras (calabaza, calabacín, coliflor, guisantes y tomate) y las alubias blancas. Removemos.
  4. Añadimos 2 litros de agua y dejamos cocer durante 30 minutos.
  5. Añadimos la costra del parmigiano para que le dé sabor y dejamos cocer otros 30 minutos. En la receta original añaden también panceta, pero la sopa ya es suficientemente sabrosa sin ella.
  6. Corregimos de sal y de pimienta, añadimos el perejil picado, removemos bien y servimos.
Como veis no tiene ninguna dificultad y con esas cantidades te da para 6 raciones de plato único. Nosotros como somos 2 congelamos lo que sobra y aguanta perfectamente. Servido con unos trozos de pan y un poco queso para espolvorear por encima está buenísima.  Probadla y ya nos contaréis.

domingo, 15 de marzo de 2015

Patés vegetales

En Reyes Superfluo me regalo un set de boles para presentar patés (como sabéis me encantan todos los cacharrillos de cocina y para mi todas estas cosas "especiales" de cocina son un regalo estupendo, ya que generalmente me controlo a la hora de llenar la casa de chismes en el día a día) Todavía no los habíamos utilizado, así que el fin de semana pasado preparamos una comida a base de patés vegetales.

Como sabréis la red es un lugar magnífico para encontrar recetas de todo tipo y, buscando buscando, me decidí por estos cuatro patés que encontré en diferentes blogs de cocina: La tentación vive arriba, Gastronomia & cia y Sweetaddict.

En la foto, de arriba a abajo, paté de alcachofas, dip de aguacate con hierbabuena y lima, paté de champiñones al Oporto y paté de tomates secos. Acompañándolo, pan tostado y pan de pita casero (la receta la publicaremos en otra entrada).

Sin más, os dejo con las recetas. Como podéis ver, para que el post no se hiciera eterno, he suprimido la lista de ingredientes, poniéndoles subrayados para que los podáis localizar con más facilidad.


PATÉ DE ALCACHOFAS
  1. Lo primero que tenemos que hacer es limpiar 6 ó 7 alcachofas frescas. Para ello les quitamos las hojas exteriores y mas duras, quedándonos con el corazón tierno. Quitamos la parte de abajo y la mitad superior de la alcachofa y las ponemos a cocer en abundante agua con sal durante unos 45 minutos. Tanto la parte de abajo como la de arriba de la alcachofa quitadlas justo antes de meterlas a cocer para que no se oxiden.
  2. Una vez que estén tiernas las escurrimos (reservando un poco de agua de cocción) y las ponemos en el vaso de la batidora, junto con medio diente de ajo, una cucharada de aceite de oliva, otra cucharada de mahonesa, 20 g de queso parmigiano, 20 g de anacardos, sal, pimienta y un chorrito de zumo de limón. Trituramos todo y corregimos de sal y de textura, añadiendo un poco de agua de la cocción si lo vemos muy espeso. 
  3. Lo dejamos enfriar y servimos.
PATÉ DE AGUACATE CON HIERBABUENA Y LIMA
  1. En el vaso de una batidora ponemos 1 diente de ajo, unas hojas de hierbabuena fresca, dos o tres trozos de cebollino, un ramillete de cilantro fresco, el zumo de una lima, pimienta negra, un poco de sal, 1 cucharada sopera de aceite de oliva y un aguacate pelado y troceado. Trituramos bien todo y servimos. (Para evitar que tome mal color es recomendable hacerlo en el momento de ir a servir, ya que el aguacate se oxida con facilidad).
PATÉ DE CHAMPIÑONES AL OPORTO
  1. Lo primero que vamos a hacer el limpiar 200 g de champiñones. Les retiramos la parte de la raíz y los pasamos por agua, frotándolos para quitarles toda la tierra que puedan tener. Los laminamos y reservamos.
  2. Pelamos y partimos en cuadraditos media cebolla. La rehogamos en una sartén con un poco de aceite de oliva. Una vez rehogada añadimos los champiñones laminados, salpimentamos, agregamos un poco de tomillo y dejamos cocer removiendo de vez en cuando hasta que se haya evaporado el agua que sueltan los champiñones.
  3. Agregamos un diente de ajo picado y un ramillete de cilantro picado. Regamos con 100 ml de Oporto y dejamos cocer a fuego bajo hasta que se haya evaporado casi todo el vino.
  4. Cuando este terminado agregamos 20 g de almendra molida, removemos bien y pasamos al vaso de una batidora. Batimos hasta conseguir una masa homogénea. Si lo vemos muy espeso podemos rectificar con un poco de agua, pero teniendo en cuenta que la textura debe ser de paté, e incluso que con trocitos de champiñón no triturados del todo está muy bueno. Dejamos enfriar y servimos.
PATÉ DE TOMATES SECOS
  1. Unas horas antes de preparar el paté ponemos 14 ó 15 tomates secos a remojo en un bol con agua para que se hidraten.
  2. A la hora de hacer el paté, escurrimos los tomates, los ponemos en el vaso de la batidora, junto con una cucharada de aceite de oliva, un diente de ajo picado, 6 ó 7 almendras y una pizca de sal. Trituramos todo y probamos. Si lo vemos muy espeso se puede añadir un poco más de agua y volver a triturar. También se le puede añadir alguna hierba (tomillo, orégano...) al gusto. Servimos.

domingo, 8 de marzo de 2015

La prensa

Hace un lustro (¡cómo pasa el tiempo!) os contamos nuestra visita a Bal d'Onsera, por aquel entonces el único restaurante de Zaragoza con Estrella Michelín. Poco después, La Prensa recibió la estrella y en la última edición la Bal d'Onsera la perdió, por lo que tenía ganas de probar el ahora considerado como el mejor restaurante de la ciudad y lo escogí para la celebración de mi cumpleaños.

Una de las pegas habituales del restaurante es su ubicación, en el barrio de San José y por tanto lejos del centro de la capital aragonesa. Aparte de eso, mi valoración es bastante buena. Me gustó mucho la comida, la presentación, la cantidad, el servicio y el precio un poco menos, pero ya se sabe que la calidad hay que pagarla y que es un lugar para ocasiones especiales (de todos modos, fue más barato que la Bal d'Onsera en 2009).

Tanto Noe como yo pedimos el menú degustación, que va cambiando y que en esta ocasión estaba compuesto por los siguientes platos:

  • Aperitivos: foie con mango, "perrito caliente" y croqueta de queso azul y nueces
  • Sashimi de salmón con tierra de especias, albahaca, soja dulce y caviar de wasabi
  • Bogavante con patata confitada y ali-oli ligero
  • Risotto de setas y trufa de Sarrión con parmesano
  • Rodaballo con salsa de ajo tostado, algas, huevas de trucha
  • Cordero Agnei con sus brasas, patata y albaricoque
  • "Yogur": bizcocho de chocolate, con helado de yogur, frutos rojos y sopa caliente de chocolate blanco y maracuyá
  • Panes variados de cereales, aceitunas y nueces
  • Café y petits fours (fuera de menú)
El precio del menú es de 55 euros sin bebidas ni café. Incluyendo para cada comensal una copa de vino, una botella de agua (1 litro) y un café, el importe asciende a 68 euros por persona (IVA incluido). Os detallo cada una de los platos con una fotografía (pido disculpas por adelantado, ya que el móvil hizo algunas borrosas).

El menú empieza con tres aperitivos a la vez. El primero de ellos es foie con mango (y algún ingrediente más) servido sobre una piedra ¿de sal? Muy original la presentación y estaba realmente bueno aunque se acaba demasiado pronto.


Os retaría a adivinar el segundo aperitivo a partir de la foto si no hubiera enumerado antes los platos del menú. Se trata de una copa con aspecto de postre y sabor a perrito caliente: la nata tiene el sabor de la salchicha, y se acompaña de ketchup en la superficie y helado de mostaza en el fondo. Muy sorprendente y divertido.


Para concluir los aperitivos, una croqueta de queso azul y nueces. Muy equilibrado el sabor del queso y muy notable el sabor de la nuez. El rebozado era más "gordo" de la normal, utilizando panko y no pan rallado. La temperatura era buena (se podía comer sin abrasarse la lengua) y la presentación curiosa. No es la mejor de mi vida pero supera la prueba de fuego de los maestros croqueteros.


La primera parte de la comida la acompañé de una copa de vino blanco. El sumiller me ofreció un vino alemán de la zona de Reinhesse, me enseñó la botella azul pero no recuerdo el nombre (buscando en Internet, creo que era un Blue Nun con uva Rivaner). Muy aromático, muy bueno en boca y combinó muy bien con los platos.


Durante toda la comida vinieron a servirnos trocitos de pan de tres variedades: aceitunas, nuez y cereales. Especialmente buenos los dos primeros, todos ellos acompañaron bien la comida.


A continuación, sashimi de salmón. Había que trocearlo, mojarlo en soja, rebozarlo en la tierra de especias y acompañarlo de la albahaca y el caviar de wasabi. Realmente bueno. El caviar de wasabi me pareció muy original y tenía el punto justo de picante. La crema de albahaca también me llamó la atención. Un lujazo de plato.


Seguidamente, uno de mis platos favoritos de la jornada: bogavante con patata confitada, alioli ligero, calabacín, remolacha y el jugo del bogavante. Bonita composición y excelente sinfonía de sabores en boca. Me llamaron la atención el sabor del bogavante, el irreconocible sabor del calabacín tan finamente cortado y la suavidad del alioli y la crema de remolacha.


Seguimos con un risotto de hongos con trufa y una costra de parmesano. Aunque hoy en día es casi un plato clásico, la presentación era muy buena, en un curioso recipiente, y estaba muy bien ejecutado: el arroz estaba bien cremoso y el sabor era realmente bueno.


Después llego el turno del plato fuerte de pescado, rodaballo en salsa de ajo tostado con huevas de trucha y alga, que siendo un buen plato quizá fue el que menos me gustó. Las pinceladas de algas me parecieron insuficientes y no soy muy fan del ajo, pero hay que reconocer el excelente punto del pescado y la calidad de la materia prima.


Para acompañar el plato de carne, pedí una copa de vino tinto y el sumiller me ofreció un Lagar d'Amprius de uva garnacha procedente de la comarca aragonesa del Matarraña, famosa por muchas cosas pero no por sus vinos. Me avisó de que tenía un postgusto a aceite de oliva del cercano Bajo Aragón y para mí sorpresa fue realmente así. Un vino verdaderamente magnífico.


El plato de carne fue Agnei (una variedad de cordero aragonesa) con sus brasas, patata y albaricoque. A estas alturas del almuerzo, la presentación con tierra y flores nos pareció un poco repetitiva, pero la carne estaba perfectamente cocinada y tenía un sabor delicioso: me encantó mi primera experiencia con el agnei.


El postre consistía en un bizcocho de chocolate con frutos rojos, helado de yogur y una sopa de chocolate blanco y maracuyá. Con lo prolijos que son en este tipo de restaurantes con la descripción de los platos, sorprende que el nombre oficial fuera simplemente "yogur" (con las comillas). Ya había visto antes postres parecidos y conocía ese concepto de servir la sopa en mesa, pero me sigue sorprendiendo merced a ese adorno superior que recuerda a la obra de Antoni Tapies y que en realidad era caramelo. Además, estaba todo muy bueno: a destacar el sabor a fruta de la pasión de la sopa.


Tienen una amplia carta de cafés e infusiones. Nos decidimos por un café de Kenia y otro de Etiopía (Kaffa Limú). Yo elegí el keniata para intentar compensar la decepción que sufrí en Nairobi pero, aunque estaba bueno, no superó a cualquier expreso "normal" bien preparado.


Como es habitual en los restaurantes de este nivel, es acostumbre invitar a unos petits fours para acompañar el café. De izquierda a derecha y de arriba a abajo, chocolate, coquito, café con leche y almendrado. A esas alturas tampoco había mucha hambre, pero se agradece el detalle.


En resumen, mis platos favoritos fueron el salmón, el bogavante y el cordero. Me pareció un poco mejor de lo que recuerdo la Bal d'Onsera (no sé si ha perdido nivel y por ello su estrella), Noe opina lo contrario. En cualquier caso, la Estrella Michelín es más que justa y es un templo imprescindible en la gastronomía zaragozana.

La Prensa. Calle José Nebra 3, Zaragoza. Web: http://www.restaurantelaprensa.com







domingo, 1 de marzo de 2015

Tajin de dátiles y escalonias

¡Hola a todos! Aquí vengo con la... iba a decir segunda receta de febrero, pero me acabo de dar cuenta de que ya estamos en marzo, ¡madre mía! Bueno, pues con la primera receta de marzo, que llevaba en borradores más de un mes.

Como ya sabéis, tanto a superfluo como a mi nos encanta probar recetas nuevas y sabores de otras cocinas, por eso hace tiempo me compré un libro de "Cocina  marroquí, tajines y cuscús". Tengo que decir que es un libro estupendo, de tapa dura, formato medio y con un montón de recetas, sobre todo tajines de todo tipo, de cordero, de ternera, de pollo o pato, de pescado...

Para  completar el libro, en mi cumpleaños superfluo me regalo este tajin que veis en la foto, que encontramos en la tienda Casa por un precio muy asequible, y no como esos de El corte inglés por los que te piden una pasta. Además, a la hora de comprar un tajin es importante tener en cuenta que sea uno que se pueda meter en el horno y usar en vitrocerámica. El de Ikea parece que con el horno no hace buenas migas. Este mío como es totalmente de barro se puede usar en horno sin problema.

Y después de esta charla os voy a dejar con una de las recetas que hemos hecho con él. No es la primera que probamos, sin embargo si que es la que tiene una mejor presentación en la fotografía. Ya os enseñaré otras recetas, porque todas están buenísimas. Eso sí, para un sábado o domingo, porque la cocción es larga.


Ingredientes (2 personas):
  • 400 g de carne de cordero 
  • 8 escalonias (o, en su defecto, cebollitas francesas)
  • 125 g de dátiles deshuesados
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de cúrcuma molida
  • 1 rama de canela
  • 2 cucharaditas de miel
  • Semillas de sésamo
  • Aceite de oliva
  • 1 nuez de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta
Preparación:
  1. Calentamos en un tajin 2 cucharadas de aceite de oliva y una nuez de mantequilla.
  2. Doramos la carne de cordero por todos los lados. Reservamos.
  3. En el mismo tajin saltear las cebollitas francesas peladas y enteras y los dientes de ajo hasta que estén dorados, removiendo de vez en cuando.
  4. Agregar la cúrcuma, la canela y la carne de nuevo. Remover bien.
  5. Añadir 300 ml de agua más o menos y llevar a ebullición. Bajar el fuego, poner la tapa y dejar cocer durante 1 hora, removiendo de vez en cuando.
  6. Al cabo de una hora, añadimos la miel y removemos bien. Salpimentamos, agregamos los datiles y cocemos tapado durante 30 minutos más.
  7. Servir con semillas de sesamo por encima, y acompañalo de pan de pita o de cuscús.
Pues eso es todo, como veis es una receta larga, pero muy sencilla, asi que si os animáis ya me contaréis qué os parece. ¡Hasta la próxima!